Soy yo, estoy seguro de que no me recuerdas, pero yo si te recuerdo a ti, hace ya muchos años que dejaste de llamarme, dejaste de interesarte por mí, de quedar conmigo, de jugar conmigo, de ir conmigo al parque.

La verdad es que no se qué fue lo que paso, no sé si fue porque me rompí el brazo y preferiste buscar otro amigo con quien jugar, pero desde entonces me siento muy solo, te echo mucho de menos.
¿Es que ya no te acuerdas de nuestras largas tardes jugando? ¿Es que ya no te acuerdas de las historias que contábamos, en las que tú y yo éramos los protagonistas y los héroes? ¿Ya no te acuerdas de cuando nos íbamos juntos al parque, y pasábamos las horas en los columpios? ¿No te acuerdas de que siempre acudías a mi cuando estabas triste o enfadado, alegre o feliz? ¿Ya no te acuerdas de que yo estaba ahí a las buenas y a las malas? ¿No te acuerdas de cuando me iba a dormir contigo y tu madre nos contaba cuentos? ¿Es que ya no te acuerdas?
El motivo de mi carta es todo eso y mucho mas, es hacerte saber que estoy aquí, porque desde que te olvidaste de mi he estado esperando a que llamaras, a que vinieras a mi casa a verme y a jugar conmigo, y ahora después de tantos años de espera sin ninguna muestra de aprecio por tu parte he decidido enviarte esta carta, espero que la recibas, que reflexiones, que salga el niño que se que aun tienes dentro, que vengas a verme y al menos que te despidas como creo que me merezco y como nunca hiciste…
Fdo.: Tu juguete preferido de la infancia.
Por Ramon Gallego
(Inspirado en Toy Story)