Hasta mi sombra quiere imitar a otro.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Los niños

En una tarde nublada y fría, dos niños patinaban sin preocupación sobre una laguna congelada. De repente el hielo se rompió, y uno de ellos cayó al agua. El otro agarro una piedra y comenzó a golpear el hielo con todas sus fuerzas, hasta que logró quebrarlo y así salvar a su amigo.
Cuando llegaron los bomberos y vieron lo que había sucedido, se preguntaron: “¿Cómo lo hizo? El hielo está muy grueso, es imposible que haya podido quebrarlo con esa piedra y sus manos tan pequeñas...”
En ese instante apareció un abuelo y, conuna sonrisa, dijo:
—Yo sé cómo lo hizo.
— ¿Cómo? —le preguntaron.
—No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo.

Que nadie te diga lo que no puedes hacer, si quieres hacerlo, si necesitas hacerlo, hazlo.

viernes, 6 de agosto de 2010

Querido lector del blog de Ramón:

Soy yo, estoy seguro de que no me recuerdas, pero yo si te recuerdo a ti, hace ya muchos años que dejaste de llamarme, dejaste de interesarte por mí, de quedar conmigo, de jugar conmigo, de ir conmigo al parque.

La verdad es que no se qué fue lo que paso, no sé si fue porque me rompí el brazo y preferiste buscar otro amigo con quien jugar, pero desde entonces me siento muy solo, te echo mucho de menos.

¿Es que ya no te acuerdas de nuestras largas tardes jugando? ¿Es que ya no te acuerdas de las historias que contábamos, en las que tú y yo éramos los protagonistas y los héroes? ¿Ya no te acuerdas de cuando nos íbamos juntos al parque, y pasábamos las horas en los columpios? ¿No te acuerdas de que siempre acudías a mi cuando estabas triste o enfadado, alegre o feliz? ¿Ya no te acuerdas de que yo estaba ahí a las buenas y a las malas? ¿No te acuerdas de cuando me iba a dormir contigo y tu madre nos contaba cuentos? ¿Es que ya no te acuerdas?

El motivo de mi carta es todo eso y mucho mas, es hacerte saber que estoy aquí, porque desde que te olvidaste de mi he estado esperando a que llamaras, a que vinieras a mi casa a verme y a jugar conmigo, y ahora después de tantos años de espera sin ninguna muestra de aprecio por tu parte he decidido enviarte esta carta, espero que la recibas, que reflexiones, que salga el niño que se que aun tienes dentro, que vengas a verme y al menos que te despidas como creo que me merezco y como nunca hiciste…

Fdo.: Tu juguete preferido de la infancia.

Por Ramon Gallego
(Inspirado en Toy Story)

jueves, 5 de agosto de 2010

La niña que gritaba a las estrellas.

Había hace algunos años una niña que soñaba cada noche con encontrar a su príncipe azul, se lo imaginaba cabalgando a lomos de su caballo, corriendo a salvarla, al cabo de algunos meses de que empezara ese recurrente sueño comenzó a irse todas las noches a un castillo que había cerca de su pueblo, este castillo estaba rodeado de un precioso lago, y este de un bonito bosque, esta niña entraba en el castillo y esperaba a que fuera a rescatarla su apuesto príncipe de ensueño, y luego al amanecer se volvía a su casa muy triste por la decepción de que su príncipe no había llegado y se metía en su cama antes de que su madre se diera cuenta de que nada había pasado, esto lo repetía cada noche, siempre exactamente igual, con la esperanza de que ese fuera el día.

Una de estas noches, al ir hacia el castillo vio que lo habían cerrado, con la cara llena de lagrimas pues creía que si no esperaba a su príncipe este pasaría por el castillo y no la vería y por lo tanto nunca llegaría a conocerlo, asique decidió ir a otro castillo, este estaba un poco más alejado, y encima tenia vigilancia y mucha maleza por todos sitios, pero a ella no le importaba, solo quería conocer a su amado príncipe.

De manera que a la noche siguiente se fue hasta el nuevo castillo, cuando se iba acercando la maleza se hizo mucho más importante y empezó a rasgar su camisón, después esquivo un guardia y casi le muerde un perro enorme, pero consiguió entrar subió miles y miles de escaleras, visualizo la puerta y embargada en alegría la abrió para comenzar una nueva espera. Que sorpresa cuando al abrir la puerta encontró a un chico sentado el cual le dijo "Gracias por venir, llevo toda la vida esperándote".
Por Ramon Gallego