Hasta mi sombra quiere imitar a otro.
martes, 12 de junio de 2012
Piel de ceniza
Estas sentado, en mitad de un bosque, sientes la soledad que te rodea y tan solo el calor de la hoguera que tu has creado te mantiene vivo. Miras la madera descomponiendose y te recuerda a ti mismo, sabes que seguira ardiendo hasta ser ceniza, pero sigues mirando, estiras el brazo y al tocar las llamas te impresiona porque no te quema, al principio crees que es porque has mejorado, eres superior al fuego, despues te miras la mano y te das cuenta de que es porque lo que ya es ceniza, no arde.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Al final la costumbre vuelve a uno indiferente a cosas que antes podían haber sido insoportables o sorprendentes.
ResponderEliminarEs curioso, porque hace tiempo escribí una historia sobre un tipo al que le pasaba justo lo contrario. Deambulaba por un mundo helado, y sin embargo no se moría de frío.